Frente a los problemas medioambientales existentes, se han estado generado medidas para la conservación de la biodiversidad marina. Una de ellas son las “Metas de Aichi”, compromiso internacional suscrito por el Estado peruano.

El Perú es un país megadiverso, ello se ve reflejado en la riqueza de su territorio marino, ya que posee 700 especies de peces, 400 crustáceos, 800 moluscos y más de 40 equinodermos [1]. Sin embargo, la contaminación, degradación del hábitat marino y la sobreexplotación de los recursos marítimos a través de la pesca ilegal han generado que ciertas especies se encuentren en peligro de extinción y que se plantee un desafío hacia la sostenibilidad de estos recursos.

Frente a este contexto de conservar y proteger la biodiversidad marina y terrestre, se crearon las “Metas Aichi” en el año 2010, en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD), como compromisos en los que lo países que son parte del CBD se comprometan a elaborar y poner en práctica estrategias y medidas necesarias para lograr que hasta el año 2020 se cumplan con 20 metas que se agrupan en 5 objetivos estratégicos [2].

Así, el Perú, en el año 2011, se comprometió internacionalmente con el cumplimiento progresivo de las metas. Sin embargo, a un año de cumplirse con el plazo, los avances hacia la consecución de los objetivos que se relacionan con el cuidado del mar han sido mínimos. La Meta Aichi número 11 se encuentra directamente relacionada con la protección del mar, ya que señala que el 10% de las zonas marinas y costeras se debe conservar por medio de áreas protegidas.

A comparación con otros países de la región, se constata que el Perú es el que menos protege su territorio marino. De acuerdo con el informe de Pronatura México et al. (2018) sobre el avance en el cumplimiento de la Meta 11, el país con mayor cobertura de áreas protegidas marinas y costeras es Chile, el cual tiene una cobertura de 28,53%. Además, Brasil posee 26,12% de cobertura de áreas marinas y costeras, México el 20,78%, Colombia el 13,73%, Ecuador el 12,07%, Venezuela el 3,5% y Perú el 0,48% [3], ubicándose tan solo después de El Salvador y Guyana en el ranking de menor protección marina de la región.

En este panorama, en el que se evidencia la desprotección de nuestro océano, se fomenta una de las prácticas gravemente perjudiciales para el ecosistema marino, como es la pesca ilegal. Esta actividad tiene consecuencias devastadoras para los recursos hidrobiológicos, ya que se genera un aprovechamiento excesivo de estos y se dejan de lado los estándares mínimos de protección ambiental marina.

Así, resulta imprescindible mejorar los sistemas de control y fiscalización del cumplimiento de las medidas mínimas para la formalización de la pesca y de esta manera, contribuir con el cuidado de un recurso tan importante como es el mar.

Además, es necesario recalcar que, según el informe de Oceana (2016) la pesca ilegal no solo es un tema de aprovechamiento de recursos, sino que involucra otros factores como la seguridad alimentaria, el comercio y la protección de la biodiversidad [4], los cuales son parte importante del rol que cumple el mar en el ecosistema.

Para hacer frente al problema de la pesca ilegal se encuentra el Ministerio de la Producción, quien es el encargado de regular la pesca y acuicultura, por lo que debe tomar las medidas necesarias en este sentido. Sin embargo, la protección de nuestro mar es un trabajo conjunto, ya que agrupa a una serie de instituciones que deben articularse para lograr la mejor conservación de la diversidad marina, no solo en beneficio del país, sino del planeta en general, ya que se necesita un plan integral para lograr mayores efectos de conservación y protección a la riqueza biológica existente.

Otros datos:

  • En el Perú, solo se ha logrado brindar protección a 0,48% de su territorio marino.
  • Cerca del 33% de poblaciones de peces en el mundo está sobreexplotada.
  • Perú pierde más de 1200 millones de soles al año por la pesca ilegal, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, o más conocida como FAO.

[1] Gutiérrez, M., & Sueiro, J. C. (2017). Análisis sobre la transparencia en el sector pesquero peruano.

http://peru.oceana.org/sites/default/files/final_-transparencia_en_el_sector_pesquero_peru.pdf

[2] Disponible en el siguiente enlace:

https://www.cbd.int/doc/strategic-plan/2011-2020/Aichi-Targets-ES.pdf

[3] Pronatura México, Proyecto IAPA, & Redparques. (2018). Progreso del Cumplimiento de la meta 11 de Aichi en los países de la Redparques.

https://www.portalces.org/sites/default/files/documentos/9._informe_meta_11_aichi_latinoamerica_low_.pdf

[4] Riveros, J. (2018). Llámalos por su nombre: sustitución de especies en la venta y consumo de pescados.

file:///C:/Users/Usuario/Downloads/https___peru.oceana.org_sites_default_files_oceana_sustitucion_de_especies.pdf

Otras fuentes de interés:

  • Ministerio del Ambiente. (2019). Sexto Informe Nacional sobre Diversidad Biológica. Informe de Gestión.

https://www.gob.pe/institucion/minam/informes-publicaciones/281709-sexto-informe-nacional-sobre-diversidad-biologica

  • Oceana. (2018, 31 julio). Evaluación de Desempeño Ambiental del Perú: avances y desafíos en pesca y zonas marino costeras.

https://peru.oceana.org/es/blog/evaluacion-de-desempeno-ambiental-del-peru-avances-y-desafios-en-pesca-y-zonas-marino-costeras

  • Oceana. (s.f.). Frenar la pesca ilegal.

https://peru.oceana.org/es/our-campaigns/parar_la_pesca_ilegal/campaign

  • Oceana. (2016b). Áreas Marinas Protegidas: Recomendaciones para su gestión y aprovechamiento sostenible.