El servicio danés de monitoreo Portal Polar, el cual forma parte del informe anual sobre el estado del clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió que el 2021 se sumó a los 24 años precedentes de pérdida constante de los glaciares de Groenlandia[1]. Así, señala que el comienzo del verano boreal de 2021 fue frío y húmedo, con inusuales, fuertes y tardías nevadas en junio, lo cual generó el retraso del inicio de la estación de fusión del hielo de Groenlandia[2]. No obstante, una ola de calor a fines de julio provocó una pérdida considerable de los glaciares.

El mismo estudio, indica que en términos de “balance de masa total” -la suma del derretimiento de la superficie y la pérdida de trozos de hielo de los icebergs, junto al derretimiento de las “lenguas” de los glaciares en contacto con el agua de mar-, la capa de hielo perdió un aproximado de 166.000 millones de toneladas durante el lapso de agosto de 2020 y 2021[2]. Esto quiere decir que la capa de hielo terminó la temporada con un balance de masa superficial neta de alrededor de 396.000 millones de toneladas, el 28º nivel más bajo registrado en 41 años.

El fenómeno descrito evidencia el rápido avance del cambio climático y la transformación de las perspectivas del planeta. Y es que a fines de la década de 1990, esas mismas cifras se hubieran considerado simplemente como un año con un balance de masa superficial muy bajo[1].

El informe indica que la causa del frío de principios de verano podría tener origen en las condiciones en el suroeste de Canadá y el noroeste de Estados Unidos, al ser que en ambos territorios se formó un enorme sistema de alta presión de “bloqueo”. Este patrón ocurre regularmente en la tropósfera, y no sólo en América del Norte, pero nunca se había observado con tanta fuerza[1].

El estudio cita un análisis de la iniciativa científica internacional World Weather Attribution, que demostró que ese sistema de alta presión sólo podía entenderse como resultado del calentamiento atmosférico causado por la actividad humana.

Finalmente, el informe enfatiza que el año 2021 se destacó por varias razones. Primero, por registrar por primera vez una lluvia en la estación meteorológica Summit, localizada en lo alto de un glaciar a 3200 metros de altitud. Segundo, por suponer una aceleración de la pérdida de hielo en el glaciar Sermeq Kujalleq, donde la tasa de pérdida se había estancado durante varios años. Tercero, por reportar que las nevadas invernales estuvieron cerca del promedio para el periodo comprendido entre 1981 y 2010, lo cual es una buena noticia porque la combinación de pocas nevadas invernales y un verano cálido puede provocar grandes pérdidas de hielo, como sucedió en 2019[1].

Referencias:

[1] Naciones Unidas. (2022, 07 de enero). Los glaciares de Groenlandia se reducen por 25º año consecutivo, una evidencia más del avance cambio climático. Recuperado de: https://news.un.org/es/story/2022/01/1502312 

[2] 24CR. (2022, 08 de enero). Los glaciares de Groenlandia se reducen por 25º año consecutivo. Recuperado de: https://24.cr/los-glaciares-de-groenlandia-se-reducen-por-25o-ano-consecutivo/