Escrito por Adriana Castro, miembro del Consejo Editorial de Conexión Ambiental

Netflix declaró que “Gambito de Dama” es la serie original más vista de toda su historia. Nada menos que 62 millones de hogares se vieron atrapados en la interesante trama de la niña prodigio del ajedrez [1]. Ahora bien, existen vinculaciones un poco más obvias que otras en su desarrollo, por ejemplo la serie es un gran llamado para que más mujeres participen del mundo del ajedrez. Otra gran consecuencia de su exitoso estreno ha sido el incremento del interés en el juego del ajedrez. Así, el impacto que ha tenido la serie ha traspasado las pantallas, y ha generado diferentes efectos positivos. Entonces, ¿cuál es su vinculación con el ambiente? Como es evidente, en la actualidad, los videojuegos han desplazado a los clásicos juegos de mesa, y se han convertido en parte de nuestra cotidianidad. Sin embargo, ¿realmente sabemos cuánto contaminan las multinacionales encargadas de la producción de videojuegos?

Como observamos, la serie nos sitúa en los años 60. Una época que- para muchos millenials- resulta extraña para el inicio de la tercera década del siglo XXI. Gambito de Dama nos plantea una cotidianidad diferente, una realidad no virtualizada. Cabe preguntarse, ¿con qué se entretenían en esa década? Ciertamente no frente a una pantalla. Así, si bien el ajedrez no es un deporte sumamente popular, cuenta con una fiel comunidad de seguidores. Este era un medio de escape y suscitaba grandes torneos en la serie (además, de cuantiosos premios). Entonces, si hacemos un paralelo con los videojuegos en la actualidad, estos- básicamente- tienen los mismos efectos que el ajedrez en Gambito de Dama: son un medio de escape (especialmente, en cuarentena)  y generan grandes torneos (con premios bastante más cuantiosos). Sin embargo, la gran diferencia es que en un mundo globalizado e interconectado, los videojuegos se han expandido de manera inconmensurable. No solo cuentan con un grupo de fieles seguidores, sino que también con un grupo creciente de personas que intuitivamente se sumergen en estos. 

De ese modo, fanáticos, seguidores y aficionados consumen globalmente videojuegos. Pero, ¿qué implica consumir videojuegos? No solo implica comprar el producto, sino que también involucra comprar la consola, los accesorios, etc. Todo aquello involucra una maquinaria gigantesca detrás del producto que consumimos. Lo ideal sería que si existe una maquinaria tan grande en cuanto producción (la cual explota diferentes recursos y emite cierta cantidad de desechos) el producto debería ser duradero. Aunque, muchos de estos productos tecnológicos sí lo sean, las tendencias (o las actualizaciones) los hacen descartables. Entonces, se crea un círculo vicioso de consumismo y competencia entre las diferentes multinacionales que buscan monopolizar este mercado. 

Muchas empresas que producen videojuegos no son del todo claras en sus políticas ambientales, y la mayoría utiliza estrategias de greenwashing (o lavado de imagen) para esconder la preocupante realidad de sus servidores o de la elaboración de sus productos. ¿Cuál es es problema con estos? Hasta ahora no se han abordado diversas problemáticas ambientales asociadas a la tecnología; por ejemplo, la basura tecnológica. Dadas las constantes actualizaciones de las consolas o la aparición de juegos de “moda” esta aumenta preocupantemente y es difícilmente reciclable. Ahora bien, algunas empresas han optado por producir piezas más pequeñas y así disminuir el volumen de la basura tecnológica. Sin embargo, esta estrategia no toma en cuenta que para elaborar, por ejemplo, chips o tarjetas más pequeñas, se emplea mucha más energía, y, por ende, la huella de carbono que producen las fábricas encargadas solo va en aumento [2].

Así también, tenemos la problemática de los servidores. Algunas empresas tecnológicas han anunciado que, en pos de la reducción de los deshechos que implican sus constantes actualizaciones, migrarán al formato virtual las consolas (es decir, preferirán el formato de streaming para los videojuegos). Pero, ¿qué implican los juegos en streaming?, ¿cuánta capacidad necesita un servidor para sostenerlos? Lo cierto es que virtualizar las “consolas” requiere servidores con capacidades sumamente elevadas, lo que- a su vez- genera un mayor consumo de energía, que- finalmente- resulta en un aumento de la huella de carbono [3].  Entonces, este tipo de anuncios solo responde a una estrategia de greenwashing que busca generar una apariencia eco amigable, pero que- en realidad- esconde preocupantes consecuencias.

Así, son pocos los momentos en que se logra irrumpir en este círculo vicioso de consumo. Curiosamente, no todos los momentos provienen de medidas regulatorias de parte de los Estados. En este caso, hemos evidenciado que una serie ha sido mucho más efectiva para interrumpir esta cadena. Gambito de Dama ha logrado que las ventas de tableros de ajedrez, y las búsquedas de manuales o tutoriales se hayan disparado. Por ejemplo, las búsquedas en e-bay para la compra de tableros de ajedrez aumentó en 250% [4]. Además, esta curiosidad no solo se ha quedado en intenciones, sino que muchas asociaciones que dictan clases de ajedrez han superado su récord de inscripciones. Lo cual demuestra que la serie ha logrado abrir una ventana y llevar a más hogares la fiebre por este deporte mental. 

Ahora bien, ¿por qué es relevante esta ventana? Es relevante porque así se ha demostrado que, en realidad, no siempre es necesario imponer normativa drástica para cambiar un comportamiento no sostenible con el ambiente, sino que muchas veces se trata de movimientos estratégicos, como en el ajedrez. 

Referencias

[1] El Mundo (2020). El impacto de ‘Gambito de dama’: ventas de tableros y libros disparadas. Recuperado el 14 de enero de 2020 de 

https://www.elmundo.es/television/2020/11/27/5fc0fcf2fdddffaebc8b456f.html 

[2] Infobae (2020). Efecto Gambito de Dama: las otras repercusiones de la serie que es récord de audiencia en Netflix. Recuperado el 14 de enero de 2020 de

https://www.infobae.com/sociedad/2020/12/05/efecto-gambito-de-dama-las-otras-repercusiones-de-la-serie-que-es-record-de-audiencia-en-netflix/ 

[3] A. Del Nogal (2020). Los videojuegos en línea también tienen un impacto medioambiental. En La Contaminación. Recuperado el 14 de enero de 2020 de 

https://lacontaminacion.org/impacto-medioambiental-de-los-videojuegos/ 

[4] A. Del Nogal (2020). Op,cit.