Escrito por Daniela Becerra, miembro del Consejo Editorial de Conexión Ambiental

Wall- E es el nombre del robot acumulador de basura que se aloja en un planeta Tierra inhabitable a causa de la contaminación por residuos sólidos. Su singular curiosidad lo lleva a reciclar sin tener conciencia de que ello, y una correcta segregación de la basura, hubieran sido fundamentales años atrás para evitar la degradación de la Tierra, la cual era nuestro hogar.

Por otro lado, la película Minúsculos vuelve a plantear el tema de la importancia de ser responsables con nuestros desechos, aunque desde una visión más cercana, pues desde la perspectiva de los insectos en su hábitat natural, evidencia las consecuencias de arrojar desechos en espacios verdes. 

Hoy, a más de 8 años del estreno de ambas películas, la Tierra se parece un poco más a la realidad que representa Wall-E. Los crecientes problemas de contaminación y la acumulación de desechos en el planeta Tierra, que se imaginaron en 2008, están cada vez más presentes en nuestro planeta. Así, a diferencia de Minúsculos, que nos presenta una visión más particular- aunque igual de relevante- observamos que las consecuencias de nuestros actos, no solo afectan de manera aislada a ciertos ecosistemas, sino que pueden traer consigo la degradación total de nuestro medio ambiente, pues todo está interconectado.

Según la ONU, América Latina produce un promedio de un kilogramo de residuos por habitante al día. Además, expertos señalan que si la basura continúa creciendo, en 2050 se alcanzarán las 671.000 toneladas de desechos. Sin embargo, el problema radica en la deficiente gestión que se le da a la basura en América Latina y el Caribe: aproximadamente una tercera parte de los residuos acaban en basurales [1].

Así, ambas películas nos invitan a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos. Aunque, siguiendo el mensaje más importante que nos dejó Wall- E: todavía existe la posibilidad de cambiar de actitud y tomar acción para cooperar con el medio ambiente y su restauración. Es por ello que debemos tomar consciencia de lo importante que es segregar correctamente nuestros desechos y hacer uso de las 3Rs (reducir, reciclar, reusar) para reducir el aumento y acumulación de basura.

Aquello porque, al separar los residuos por tipo, material o características que presentan, evitamos que puedan contaminarse entre ellos, y esto facilita el reuso y reciclaje de los residuos sólidos que generamos [2]. En ese sentido, un informe de la ONU confirma la influencia del uso de las 3Rs en la meta de reducir sustancialmente la generación de residuos [1].

En un contexto de cambio climático, el mal manejo de los mismos agudiza los efectos en la salud y el medio ambiente debido a que los basurales, no solo incrementan las enfermedades, sino también, la generación de gas metano, “cuyo efecto es 24 veces más potente sobre el clima que el CO2” [1]. Asimismo, los residuos que no están adecuadamente distribuidos, pueden alterar el ciclo de vida de las plantas por los distintos metales que contienen, o acabar en el mar y contaminarlo [2].

Es entonces que, como actores en una sociedad que debe actuar en conjunto con los sectores públicos y privados para mejorar la gestión de basura, nuestra participación se vuelve un deber con el medio ambiente, que radica en la urgencia de ser responsables no solo en la forma cómo consumimos, sino también, cómo desechamos. De esta manera, nos encaminamos a una realidad empática con todos los seres vivos, por más minúsculos que sean, y ese futuro que nuestro querido robot de Pixar nos presentó, estará cada vez más lejano.

Referencias:

[1] Noticias ONU. Cómo la basura afecta al desarrollo de América Latina. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2021
https://news.un.org/es/story/2018/10/1443562

[2] FOVIDA. SEGREGACIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS y CAMBIO CLIMÁTICO. Madrid. Fecha de consulta: 14 de febrero de 2021
https://fovida.org.pe/wp-content/uploads/2018/12/Folleto-Segregaci%C3%B3n-de-residuos-s%C3%B3lidos.pdf