El pasado 27 de enero en la sede de Nueva York de la Organización de las Naciones Unidas, se oficializó la adhesión de Trinidad y Tobago al Acuerdo de Escazú, convirtiéndose en el decimonoveno país en participar de este acuerdo. Este tratado, adoptado en el marco de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), tiene como objetivo garantizar el acceso a la información ambiental, la participación ciudadana en la toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ecológicos.
Es un paso importante para el país, ya que si bien Trinidad y Tobago es un país con ecosistemas diversos, es altamente vulnerable al cambio climático. En los últimos años ha enfrentado riesgos como el aumento del nivel del mar, erosiones y fenómenos climáticos extremos.
En años recientes Trinidad y Tobago ha mostrado mayor interés en políticas ambientales, y su adhesión al tratado no solo fortalece el marco jurídico ambiental del país, sino que también consolida el carácter progresivo del Acuerdo como un instrumento clave para el desarrollo sostenible y la justicia ambiental en América Latina y el Caribe
