El Perú vuelve a enfrentarse a una intensa temporada de lluvias que está ocasionando situaciones de emergencia en distintas regiones del territorio nacional. Según estimaciones del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), el 60% de 1892 jurisdicción distritales del país podrían ser declaradas en estado de emergencia. Ahora, eventos como El Niño Costero generan fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos que golpean el norte y sur del país. Sin embargo, esta no sería la situación más grave, ya que, se prevén momentos difíciles en la población peruana.
El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) menciona que los reportes más frecuentes de precipitaciones se registran en Cajamarca, Huancavelica, Arequipa, Ayacucho y Apurimac. No obstante, el caso más preocupante es en Arequipa por una torrentera que no se había activado desde hace muchos años. Teniendo en cuenta los datos, el jefe del Indeci informó que existen 54 personas fallecidas y 85 mil personas afectadas. Esta situación ha generado gran preocupación entre la población.
Por otro lado, la agricultura es un factor importante, ya que, constituye el soporte económico de un gran porcentaje de la población peruana. Sin embargo las lluvias perjudican gravemente a este sector, debido a los huaicos y desastres asociados. Avelina del Rosario Palacios de Lama, gobernadora regional de Tumbes, mencionó que más de 6000 hectáreas de cultivos han sido afectados, mientras 1000 hectáreas fueron pérdidas. Eso solo es en esa parte de la región, porque en las provincias de Caylloma, Castilla, Caravelí y La Unión, 7,347 hectáreas de cultivos han sido afectadas y 681 hectáreas se han perdido.
Asimismo, especialistas advierten que la gravedad de la situación no es solo por la intensidad de las lluvias, sino también por problemas estructurales acumulados durante años. En ciudades como Arequipa, el crecimiento urbano sin planificación ha llevado a la ocupación de cauces naturales de drenaje, como las torrenteras. Estos espacios cumplen una función hidráulica fundamental, como canalizar el agua durante las temporadas de lluvia. Cuando son invadidos por viviendas o infraestructura, el agua intenta recuperar su curso natural, lo que puede transformar una escorrentía normal en un huaico urbano. Además, hay deficiencias en la infraestructura urbana, como sistemas de drenaje insuficientes o con falta de mantenimiento.
Cabe recordar que el El Niño Costero no es un fenómeno aislado. En 2017 y 2023 generó graves daños en infraestructura, pérdidas humanas y dejó a cientos de miles de personas en situación de emergencia en distintas regiones del país.
Frente a este panorama repetitivo, especialistas señalan que es necesario adoptar medidas de prevención a largo plazo. Entre las principales recomendaciones se encuentran respetar y recuperar las torrenteras como sistemas hidráulicos naturales, reducir la ocupación de zonas de alto riesgo e incluso considerar la reubicación de poblaciones asentadas en estas áreas, así como integrar criterios climáticos en la planificación urbana para que las ciudades se adapten mejor a las condiciones climáticas del territorio.
Fuentes:
https://ucsp.edu.pe/noticias/lluvias-arequipa-factura-de-la-prevencion-ausente/
