
La Organización de las Naciones Unidas informó que el conflicto en Irán podría generar graves impactos ambientales y económicos en la región donde se está dando el conflicto e, incluso, a nivel global (especialmente en términos económicos). El alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, alertó que los ataques a infraestructuras estratégicas están provocando daños que afectan directamente a la población civil y el medio ambiente.
La capital de Irán, Teherán, ha sido la zona más afectada por la destrucción de su infraestructura energética y de combustible. Los ataques han provocado incendios, derrames de petróleo y grandes nubes de humo negro provenientes de la combustión. Estos daños tendrán efectos inmediatos en una población estimada de cerca de 10 millones de personas y en el ecosistema marino y costero. Según diversos expertos, si el conflicto continúa intensificándose, el impacto ambiental desproporcionado podría ser generalizado y permanente.
Además de los ataques a la infraestructura energética, algunas plantas desalinizadoras dirigidas han resultado destruidas, lo cual podría generar en un corto plazo una crisis ambiental y humanitaria de gran magnitud en diversas localidades, teniendo en cuenta las limitaciones de la región en torno al acceso de agua dulce.
Por otra parte, algunas organizaciones humanitarias han advertido que los ataques a depósitos e instalaciones de combustible podrían liberar sustancias tóxicas a la atmósfera. A fecha de publicación de esta nota, ya se han evidenciado lluvias ácidas en la región. Esto afectaría a la población civil y ecosistemas cercanos, además de generar contaminación en el mar y la calidad del aire.