Especies endémicas como bioindicadores del retroceso del glaciar Quelccaya

Escrito por Damaris Gimena Quispe Nina, estudiante de Ingeniería Ambiental y Sostenible en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y miembro de la Comisión de Investigación de la Red Universitaria Ambiental (RUA). Interesada en la investigación sobre el cambio climático, la conservación de los glaciares y la protección del medio ambiente.

Introducción:

Los glaciares son masas de hielo terrestres formadas por la acumulación secular de nieve y constituyen uno de los indicadores más visibles del cambio climático. Su dinámica responde directamente a variaciones climáticas, particularmente al incremento en la temperatura media global. En las últimas décadas, el acelerado retroceso glaciar documentado a nivel mundial no solo evidencia la alteración del sistema climático, sino que también desencadena consecuencias críticas para el equilibrio ambiental, afectando la disponibilidad y estacionalidad de recursos hídricos de los que dependen ecosistemas y personas. Esta crisis es especialmente aguda en los glaciares tropicales, aquellos ubicados entre latitudes cercanas a la línea ecuatorial. Según el Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), aproximadamente el 99% de estos glaciares se concentran en la región andina de América Latina, en países como Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. En este contexto, Perú adquiere una relevancia crítica, al albergar el 68% de la concentración de glaciares tropicales a nivel global (INAIGEM, 2023a). Dada esta alta concentración, el retroceso glaciar en el país resulta especialmente alarmante, tal es el caso del nevado Quelccaya, en la Cordillera Oriental de los Andes peruanos. Estudios documentan una tasa de desglaciación del 46% entre 1976 y 2020, atribuida principalmente al aumento de la temperatura del aire y a la intensificación de eventos climáticos extremos como El Niño (Thompson et al., 2013).

Por lo tanto, este artículo se propone examinar los efectos ecológicos del retroceso glaciar en la Cordillera Oriental, tomando al Quelccaya como caso de estudio. La investigación se estructura a partir de la siguiente pregunta de análisis: ¿En qué medida las respuestas institucionales y políticas de conservación implementadas en la región del Quelccaya (2010-2024) han abordado efectivamente las amenazas que el retroceso glaciar representa para la fauna y flora altoandina endémica? El objetivo final es contribuir con un diagnóstico integral que sustente la formulación de estrategias de adaptación y conservación más efectivas, orientadas a contrarrestar los efectos del retroceso glaciar en la región andina.

Cuerpo:

1. El glaciar Quelccaya: Retroceso glaciar y su impacto en especies endémicas

 1.1. Retroceso glaciar en el Quelccaya

El glaciar Quelccaya, con una altitud de 5663 m s. n. m. y una superficie de 38 km² y una extensión de 134 km, forma parte de la cordillera Vilcanota y se extiende entre los departamentos de Cusco y Puno (INAIGEM, 2025, p. 8). Hasta el 2020 fue considerado el glaciar más extenso del mundo; sin embargo, la continua pérdida de masa glaciar lo convirtió en el segundo lugar, superado por el glaciar Coropuna, Perú. El glaciar Quelccaya, gracias a su ubicación, es una de las fuentes de agua estratégicas más importantes para afluentes como el río Salcca, que alimenta la cuenca de Vilcanota en la región de Cusco y el río Corani, en la selva de Madre de Dios. El rol fundamental del glaciar Quelccaya es de reserva de agua, puesto que permite el desarrollo de comunidades altoandinas; tal es el caso de los distritos de Pitumarca y Checacupe en Cusco y Corani en Puno, que dependen directamente del agua proveída por el glaciar Quelccaya para el progreso de la ganadería y la agricultura (Chavez, 2025). Asimismo, no solo el alcance e importancia del glaciar se extienden a las comunidades altoandinas, sino que se dirige hasta la zona costera del Perú, donde, debido a las escasas lluvias y las tierras áridas, los ríos alimentados por el glaciar Quelccaya impulsan las actividades económicas y la vida de los pobladores, incluso en situaciones adversas como sequías (INAIGEM, 2023a). De este modo, el glaciar Quelccaya se rige como base fundamental para la subsistencia de las comunidades locales y la economía de las poblaciones que dependen de los ríos alimentados por este.

No obstante, los glaciares tropicales son altamente sensibles a las condiciones climáticas, lo que los hace más vulnerables al deshielo acelerado en comparación con otros cuerpos de hielo. Por ello, según Concha (2020), su rápida respuesta los convierte en sensores ambientales fundamentales para cuantificar y monitorear las consecuencias del calentamiento global a lo largo de las próximas décadas. El glaciar Quelccaya refleja claramente esta crisis, ya que se ha registrado una reducción promedio de 14 metros del área glaciar por año, lo que equivale a una pérdida superior al 30% de su masa total (National Aeronautics and Space Administration [NASA], 2023). Una de las principales causas es que las actividades humanas alteran la composición de la atmósfera, lo que genera un aumento sostenido de la temperatura global. En ese contexto, el glaciar Quelccaya ha experimentado el ascenso de su línea de nieve y un acelerado retroceso en los sectores de menor altitud, lo que ha favorecido el crecimiento de lagos periglaciares con riesgos asociados de inundaciones (INAIGEM, 2025). Asimismo, en el contexto peruano, los fenómenos de El Niño y La Niña desempeñan un papel relevante en la intensificación de los procesos de desglaciación, al generar condiciones extremas como variaciones significativas en la humedad atmosférica, cambios en los regímenes de precipitación y alteraciones en los patrones de nubosidad (Rabatel et al., 2013).

Finalmente, factores como la temperatura, la humedad del aire y la presión atmosférica condicionan el tamaño y la estructura de los cristales de nieve; cuando estas variables presentan alteraciones persistentes, se dificulta la compactación de la nieve y se debilita la estabilidad de la masa glaciar (INAIGEM, 2023a). En conjunto, la recurrencia de fenómenos climáticos extremos, asociada a la ubicación geográfica del glaciar Quelccaya, incrementa su fragilidad y contribuye al avance progresivo de su proceso de degradación.

1.2. Efectos del retroceso glaciar en las especies endémicas.

Las zonas altas de los Andes peruanos, como la Cordillera Oriental donde se ubica el glaciar Quelccaya, albergan una gran biodiversidad de especies vegetales y animales. A partir de los 3000 m.s.n.m, se identifican ecosistemas glaciares, periglaciares, bofedales, pajonales y lagunas pertenecientes al Quelccaya (INAIGEM, 2025). En ellos, las especies vegetales endémicas contribuyen al ciclo hidrológico y los animales cumplen el rol de controladores biológicos (Luza et al., 2024) En el ecosistema de bofedales destacan especies representativas como Distichia muscoides, Plantago tubulosa y especies del género Werneria (INAIGEM, 2023b). En el pajonal de puna húmeda predominan especies de los géneros Cinnagrostis, Deschampsia, Poa, Festuca y Stipa, entre otras, conocidas como plantas de pajonal (Luza et al., 2024, p. 149). En la zona periglaciar, destaca el pasto altoandino Poa lepidula como especie más representativa. Sin embargo, el calentamiento acelerado en los Andes tropicales hace que solo una minoría de especies logre colonizar las zonas de desglaciación reciente, mientras que aquellas que no pueden adaptarse enfrentan un alto riesgo de extinción (INAIGEM, 2025). En ese contexto, INAIGEM (2025), identificaron que familias botánicas con alta diversidad, como la Asteraceae, no solo se adaptan al ecosistema glaciar, sino que además se desarrollan en ambientes con variaciones de temperatura diaria superiores a los 20 °C. Estas primeras colonizadoras preparan el entorno y facilitan la sucesión biológica con nuevas especies (Young, 2023). No obstante, a largo plazo, los procesos de competencia y reemplazo entre especies superan las tasas de colonización, lo que conduce a una reducción progresiva de la biodiversidad del área.

La transformación de los hábitats, impulsada por el retroceso glaciar del Quelccaya y el cambio en la composición vegetal, influye directamente en la fauna local. A partir de expediciones científicas del INAIGEM, se ha registrado la existencia de especies endémicas, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad o amenaza, clasificadas según el Decreto Supremo N.º 004-2014-MINAGRI. En los bofedales y pajonales se encuentran la rana Telmatobius marmoratus (vulnerable) y la vicuña Vicugna vicugna (casi amenazada), además de roedores como la vizcacha (Lagidium peruanum) y el ratón endémico Calomys sorellus. Entre los depredadores destacan el puma (Puma concolor, casi amenazado) y el gato andino (Leopardus jacobita), uno de los felinos más amenazados del mundo. En cuanto a las aves, se registran el cóndor andino (Vultur gryphus, en peligro), el chorlo cordillerano (Phegornis mitchellii) y la perdiz de puna (Tinamotis pentlandii), ambas en estado de amenaza (INAIGEM, 2025). Todos estos animales cumplen roles ecológicos esenciales como la dispersión de semillas, el control de insectos y la limpieza de carroña, conectando los distintos ecosistemas de la zona.

Por otro lado, el retroceso glaciar intensifica modificaciones geofísicas en los ecosistemas que sostienen a especies endémicas. Según el INAIGEM (2025), la fusión del hielo bajo altas temperaturas genera deslizamientos que desestabilizan laderas y destruyen hábitats. Esto afecta especialmente a especies altamente especializadas, como el fringilo glaciar (Diuca speculifera) y la dormilona de frente blanca (Muscisaxicola albifrons), que anidan directamente sobre el hielo a más de 5200 metros. Debido a esta especialización extrema, ambas son consideradas indicadores biológicos: su presencia refleja el buen estado del ecosistema glaciar, mientras que su desaparición evidenciaría un deterioro crítico e irreversible del mismo.

De este modo, el retroceso glaciar en el Quelccaya evidencia una crisis ecológica multidimensional que, por un lado, reduce drásticamente las reservas hídricas esenciales para los ecosistemas altoandinos y las comunidades humanas; por otro, desencadena una transformación irreversible en la biodiversidad endémica. La conservación efectiva exige estrategias integrales que consideren tanto la dinámica glaciar como los aspectos ecológicos de las especies vulnerables, articulando ciencia y políticas públicas ante un escenario de cambio global.

2. Implementación de políticas y su influencia en la conservación de las especies y hábitats.

En el contexto de la desglaciación, la implementación de estrategias de conservación resulta fundamental. En torno al glaciar Quelccaya, las comunidades campesinas de Phinaya, Chimboya y Quelccaya ejercen una gobernanza territorial tradicional, respaldada por la Ley N.º 24656, que regula la distribución del agua mediante comités de regantes. Esta organización comunitaria contribuye directamente a la gestión sostenible de los recursos hídricos y a la protección de los ecosistemas altoandinos dependientes del glaciar (Verzijl y Quispe, 2013). De manera complementaria, el Área de Conservación Regional Ausangate (ACR Ausangate), con más de 66 mil hectáreas, protege los nevados Ausangate y Quelccaya, la laguna de Sibinacocha y sus ecosistemas asociados (Gobierno del Perú, 2019). Su creación involucró la articulación de entidades nacionales, regionales y locales junto con comunidades campesinas, lo que refleja un enfoque participativo orientado a preservar tanto la biodiversidad como las prácticas culturales vinculadas al entorno del glaciar (Ministerio de Cultura, 2019). No obstante, este tipo de iniciativas depende de la voluntad política del Estado y su proceso de declaratoria puede tomar hasta una década, lo que implica una pérdida de tiempo crítica en términos de conservación.

En el ámbito institucional, el INAIGEM impulsa la investigación científica orientada a la sostenibilidad de los ecosistemas glaciares. Por su parte, la Autoridad Nacional del Agua (ANA, 2014) elaboró el Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas, herramienta que permite identificar la distribución y el estado de los glaciares del país. Sin embargo, este instrumento se limita al diagnóstico y no establece mecanismos vinculantes de protección; es decir, documenta el retroceso glaciar, pero no obliga a ninguna entidad a actuar frente a sus consecuencias ecológicas. El INAIGEM complementa este trabajo con evaluaciones socioambientales sobre disponibilidad hídrica y riesgo de inundaciones, las cuales, si bien aportan información valiosa para la toma de decisiones, tampoco se traducen en acciones concretas de conservación, sino que permanecen como insumos técnicos sin una implementación articulada. Asimismo, el SERNANP tiene la misión de conservar las Áreas Naturales Protegidas y sus servicios ambientales, pero enfrenta una limitación estructural importante: la dependencia de financiamiento temporal que restringe su capacidad de planificación a largo plazo y debilita su capacidad para proteger ecosistemas glaciares de manera sostenida (Gobierno del Perú, 2022).

En conjunto, si bien existe un marco normativo e institucional activo, su influencia ha sido mayor en la generación de conocimiento que en acciones concretas de conservación. Las principales limitaciones identificadas son la lentitud en la declaratoria de áreas protegidas, la gestión desarticulada entre instituciones y la ausencia de planes específicos para proteger la fauna más vulnerable al deshielo, como anfibios y aves altoandinas. En ese sentido, una estrategia concreta aún pendiente es el desarrollo de corredores biológicos que conecten ecosistemas y que, gracias a las condiciones climáticas que estos generan, promuevan la resiliencia de los ecosistemas y de los seres vivos que dependen de ellos frente al cambio climático. Sin estas conexiones funcionales entre áreas naturales, especies como los anfibios y aves altoandinas quedan aisladas y sin posibilidad de adaptarse al nuevo entorno, lo que agrava significativamente su riesgo de extinción. Esto evidencia que, frente al avance progresivo de la desglaciación, las medidas actuales resultan insuficientes para garantizar la protección efectiva de los ecosistemas glaciares y las comunidades que dependen de ellos.

Conclusión:

En conclusión, el análisis del retroceso glaciar en el Quelccaya revela una crisis ecológica de múltiples dimensiones que afecta profundamente a los ecosistemas altoandinos. La pérdida acelerada de su masa glaciar ha alterado radicalmente los sistemas hídricos de los que dependen tanto las comunidades humanas como las especies endémicas. Como demuestran los estudios citados, este proceso está provocando la desaparición progresiva de hábitats críticos como los bofedales, amenazando la supervivencia de especies vegetales endémicas y fauna vulnerable como la taruca y el puma andino.

Las respuestas institucionales muestran limitaciones significativas. Y es que la creación del INAIGEM y los esfuerzos por establecer áreas protegidas como el ACR Ausangate representan avances importantes, pero su implementación se ve obstaculizada por procesos burocráticos prolongados y falta de coordinación entre entidades. Como resultado, las medidas de conservación no logran seguir el ritmo acelerado de la deglaciación.

Por ello, en este artículo se subraya la necesidad urgente de desarrollar estrategias adaptativas que prioricen la protección de especies endémicas mediante corredores biológicos específicos; agilicen los mecanismos de declaratoria de áreas protegidas; y fomenten la investigación aplicada para entender mejor las relaciones entre dinámica glaciar y biodiversidad. Solo mediante un enfoque integral que combine conocimiento científico, políticas públicas ágiles y participación comunitaria se podrá mitigar el impacto de esta transformación ambiental sin precedentes en los Andes tropicales.

Bibliografía:

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Gobierno del Perú. (13 de mayo de 2022). Sernanp: 14 años conservando las áreas naturales protegidas para el beneficio y desarrollo del Perú [Comunicado de prensa]. https://www.gob.pe/institucion/sernanp/noticias/606204-sernanp-14-anos-conservando-las-areas-naturales-protegidas-para-el-beneficio-y-desarrollo-del-peru

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Luza, M., Mendoza, A., Tupayachi, A., & Postigo, J. (2024). Plantas de la zona periglaciar del Quelccaya hasta los ecosistemas de bofedal Guía # 1641. Field Museum. https://fm-digital-assets.fieldmuseum.org/2820/542/1641_PERU_Plantas_de_la_Zona_Periglaciar_del_Quelccaya.pdf

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