Escrito por: Emily Rutti, Carmela Pérez y Daniela Zevallos, miembros del Consejo Editorial de Conexión Ambiental. 

1. Introducción 

Hasta la fecha, una serie de deslaves en la sureña región peruana de Arequipa han dejado ya, más de 15 personas fallecidas; sin embargo, los damnificados se cuentan por miles [1]. Desde hace 56 años, no había ocurrido un huaico de esta magnitud; pero la naturaleza, tan impredecible, permite que estos fenómenos vuelvan a ocurrir bajo la mirada negligente de las autoridades a cargo.

Como cada año, es bien sabido que en esta ciudad, ocurren precipitaciones pluviales intensas con cierta periodicidad, principalmente de diciembre a marzo; y son estas que actúan conjuntamente a la elevada pendiente del terreno, un suelo poco cohesivo, con material suelto disponible, etc., lo cual genera avenidas de agua y flujos de detritos (huaicos) [2]. 

En esta ocasión, el campamento minero artesanal de Secocha fue el más afectado. A pesar de haberse señalado, años atrás que no era apto para el asentamiento poblacional que ya se formaba, y del cual ya se habría elaborado un plan de contingencia en el 2014 para reubicar a la población habitante en el cauce de la quebrada. Ya que, en al año 2000 esta quebrada contaba con aproximadamente dos mil novecientos habitantes, lo cual excedía lo permitido en su momento. Sin embargo, en el censo del 2017, la cantidad de habitantes incrementó a veintiún mil personas conviviendo en este punto geográfico, lo cual trajo consigo un crecimiento exponencial de viviendas y población alrededor de estos asentamientos mineros. 

2. ¿La falta de políticas públicas generó que los huaicos sean tan graves? 

Para reducir los riesgos ocasionados por la ocurrencia de desastres es necesario tomar en cuenta dos factores importantes: las amenazas y la vulnerabilidad de la zona; ya que éstos son elementos básicos para la condición de riesgo. Sin embargo, no debemos olvidar que para la reducción de los riesgos de desastres también es importante tomar en cuenta las capacidades de la población, gobiernos locales y regionales, para enfrentar estas situaciones adversas. 

Sin embargo, dada su precaria ubicación e insuficiente coordinación entre municipios dentro de una cuenca, además de la clara falta de planificación urbana para asegurar que los suelos destinados a viviendas sean de buena calidad, ha resuelto la suerte para ocasionar este tipo de desastres en Arequipa. Debido a la mala ubicación de las viviendas que se encontraban distribuidas por toda la quebrada [3], poniendo en riesgo a la población de manera inminente y dejándolos vulnerables frente al clima y sus desastres; los mismos que pudieron ser aminorados en tanto se trabajaran efectivamente planes de prevención o reubicación.

3. La Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) y su ineficiencia en la gobernanza ambiental peruana 

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), para tener una buena gobernanza ambiental, “los procesos de toma de decisiones y el trabajo de las instituciones deben seguir métodos informados, coherentes, unificados e integrales y, al mismo tiempo, deben apoyarse en marcos normativos adecuados que faciliten estos procesos” [4]. Es decir, para que un país o región pueda contar con una efectiva gobernanza ambiental, es necesario que se coordinen esfuerzos, y que se utilice la información disponible de forma coherente con la toma de decisiones. En el caso de los deslaves que han ocurrido durante la temporada de lluvias de este año en Arequipa, es evidente que esto no sucedió, ya que, la cuenca del río Ocoña había sido identificada como una zona con fuerte flujo de huaicos desde 1998, pero no se acomodaron los planes urbanísticos ni la normativa a dicha información [5]. 

Según lo mencionado previamente, el impacto negativo de los huaicos se vio agravado debido a la insuficiente coordinación entre municipios, así como también la urgente la falta de planificación respecto al componente de riesgo de desastre ambiental en la zona. Sin embargo, tales factores no se deben a una falta de información sobre las potenciales amenazas de desastre en las zonas afectadas, sino de una falta de acción por parte, tanto de las autoridades como de la sociedad civil. A raíz de ello, en el 2020, se realizó un análisis cualitativo de vulnerabilidad en la provincia de Arequipa, en la cual se encontró que esta era principalmente vulnerable a las lluvias intensas y precipitaciones, así como altamente vulnerable a los huaicos [6]. Asimismo, en el 2021, el Ingemmet publicó un estudio en el que se analizaron vulnerabilidades en la cuenca del río Ocoña, en el cual se señalaron 22 puntos críticos de potencial de desastre [5]. También es importante señalar que en el 2004, se evidenció que el poblado de Secocha (una de las zonas más afectadas por los deslaves) formaba un cono aluvial [5], pero, de todas formas se continuó construyendo viviendas en la zona vulnerable. 

Ante la identificación de estas vulnerabilidades y el inminente riesgo de huaicos, Ingemmet sugirió la reubicación y la elaboración de un plan de contingencia, y la Municipalidad Provincial de Arequipa planteó como medida prioritaria la prohibición de otorgar licencias de construcción para uso residencial y equipamiento urbano en zonas de alto riesgo [6]. A pesar de ello, no se tomaron las acciones necesarias para prevenir de forma eficaz los efectos de los deslizamientos, trayendo consigo las grandes consecuencias que culminaron con la pérdida de quince vidas humanas y alrededor de cuatro mil trescientos veinte personas afectadas, además de dejar treinta viviendas inhabitables y más de mil domicilios dañados (y potencialmente vulnerables ante la posibilidad de más deslaves). 

4. Comparación con normativa internacional equivalente

A diferencia de nuestra incipiente gestión de riesgos frente a casos de peligro inminente o desastres que sobrepasen la capacidad de respuesta de los gobiernos locales y regionales, existen países que sí cuentan con una Gestión del Riesgo de Desastres eficaz y que actúa diferenciadamente a sus necesidades y potenciales riesgos; por ejemplo, como Colombia. Una de las principales diferencias con el modelo peruano, es que el Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (en adelante, el PNGRD), equivalente de dicho país a la ley de Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (en adelante, la SINAGERD), incorpora y pretende articularse con los objetivos de desarrollo sostenible y de adaptación al cambio climático, algo que desafortunadamente no sucede con la normativa peruana [7]. En Perú, si bien la Ley 29664, que crea el SINAGERD, contempla la sostenibilidad como uno de sus objetivos, siendo así una normativa separada al Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Si bien este segundo es un instrumento que busca contribuir a reducir los riesgos y la vulnerabilidad frente al citado fenómeno global para la población y sus medios de vida; al ser separado de la gestión de riesgo de desastres, no permite su correcta articulación con esta. 

Por otro lado, el PNGRD cuenta con cinco objetivos específicos, entre los cuales se encuentra no sólo la comprensión del riesgo de desastres, sino también el fortalecimiento de la gobernanza ambiental para poder gestionar tales riesgos. De acuerdo a lo mencionado, el fortalecimiento de la gobernanza ambiental debe estar acompañado de la investigación y el conocimiento de las zonas en riesgo, para lo cual la normativa colombiana sí plantea estrategias relacionadas a las siguientes temáticas [7]: 

1) Sinergia entre adaptación y mitigación. 

2) Adaptación basada en socio-ecosistemas. 

3) Articulación de la adaptación al cambio climático y gestión de riesgos, incluyendo el diseño e implementación de un sistema de alerta temprana.

4) Adaptación de infraestructura básica y sectores de la economía. 

5) Incorporación de consideraciones de adaptación y resiliencia en la planificación sectorial, territorial y del desarrollo. 

6) Promoción de la educación en cambio climático para generación de cambios de comportamiento. 

Con esto, el Estado colombiano busca generar cohesión entre la normativa y el trabajo institucional, adaptándolo así a las situaciones o eventualidades que podrían ser agravadas por factores como el cambio climático, por ejemplo. De igual manera, toman en cuenta los socio-ecosistemas, contemplando el factor social como una variable constante y la más importante en la gestión de riesgo de desastres a nivel nacional. 

5. Conclusión

Tras lo ocurrido a inicios de febrero, Gustavo Namay, investigador científico del IGP, escribió una columna de opinión donde manifestaba que “el desconocimiento y la inacción por parte de las autoridades, hicieron que un evento de origen natural se convierta en un desastre” [8]. En estas palabras, Namay nos resume las causales principales de la tragedia que ha ocurrido en Arequipa. Si bien la población se encontraba ubicada en una zona de alto riesgo, fue la inacción del Estado (o la inaplicación de políticas públicas adecuadas) la que llevó a que la situación alcanzara tal severidad. 

En situaciones críticas de este tipo, la decisión que debería primar es declarar el Estado de emergencia de la zona, ello con el fin de permitir que se destinen los recursos necesarios para atender las eventualidades y las urgencias suscitadas. Además, se debería coordinar la atención de emergencia junto a las autoridades locales y regionales, además de supervisar las acciones que ejecuta el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI). Y, con el objetivo de mantener a la ciudadanía informada y preparada para las emergencias futuras, se debe aplicar un sistema de alerta eficiente para la comunicación inmediata con la población en caso de desastre. De igual forma, no se puede ignorar la importancia del aspecto preventivo como componente principal en la gestión de políticas públicas pertinentes. Para poder lograr así una buena planificación urbana, evidenciando la necesidad de la intervención de las autoridades para una correcta evaluación de los suelos, proyección de riesgos y preparación ante posibles desastres contemplados bajo estudios científicos, por ejemplo. 

Es entonces que, para muestra, un dedal. Es decir, el huaico ocurrido en Secocha nos demuestra la cultura de gestión de riesgos con la que vivimos en el país. Una gestión incipiente y a veces torpe en su ejecución, la misma que extiende responsabilidades a entes que no responden por el deber de gobernanza que requiere el manejo de recursos, población y herramientas que realmente puedan permitir un trabajo eficiente desde gobiernos locales y regionales. Los desastres naturales suceden, y quizás ahora más devastadores que nunca a causa del cambio climático, pero estos pueden ser previstos en tanto las actuaciones gubernamentales lo permitan y realmente lo quieran. Nos queda como deber ahondar en temas de gobernanza y políticas públicas, de acciones conjuntas y de un llamado a la sociedad civil para exigir que se cumpla lo que tanto se escribe y promulga: el mito de la gobernanza en el Perú.

Bibliografía

[1] M. Rivera et al. Peligros por huaicos en la ciudad de Arequipa. https://app.ingemmet.gob.pe/biblioteca/pdf/Repo-1937-45.pdf 

[2] Made for minds. (Febrero 7, 2023). Perú registra al menos 15 muertes por deslaves en Arequipa. https://p.dw.com/p/4NAj8 

[3] Gob.Pe. Amenazas y condición de vulnerabilidad en el Perú. http://bvpad.indeci.gob.pe/doc/pdf/esp/doc28/doc28_2.pdf 

[4] PNUMA. (n/n). Gobernanza Ambiental. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. http://www.pnuma.org/gobernanza/index.php 

[5] Aquino, L. & Pari, D. (2023, 08 de febrero). Secocha: un desastre que pudo evitarse. La República. https://larepublica.pe/sociedad/2023/02/08/huaicos-en-arequipa-secocha-desastre-que-pudo-evitarse-ingemmet-arequipa-camana-huaicos-760888 

[6] Municipalidad Provincial de Arequipa. (2020, noviembre). MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE AREQUIPA, PERÚ: MEDIDAS DE MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO. https://www.ciudad.org.pe/wp-content/uploads/2020/11/FICHA-TECNICA-MUNICIPALIDAD-PROVINCIAL-DE-AREQUIPA.pdf 

[7] Gobierno de Colombia. (n/n). Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia. https://portal.gestiondelriesgo.gov.co/plan-nacional-grd/index.html 

[8] Namay, G. (2023, 14 de febrero). Columna de opinión | Los huaicos y su impacto en la GRD https://www.gob.pe/institucion/igp/noticias/699834-columna-de-opinion-los-huaicos-y-su-impacto-en-la-grd