Escrito por Karlybeth Ramos, miembro del Consejo Editorial de Conexion Ambiental

La pandemia COVID19 continúa afectando de diferentes maneras a distintos y variados grupos de personas, poniendo en riesgo tanto intereses colectivos, como aquellos tan individuales como la vida misma; ahora bien, combatir una pandemia global es difícil, sin embargo en los centros urbanos y ciudades concentradas los alimentos pueden estar al alcance de una bodega, pero para aquellas poblaciones menos afortunadas donde los víveres llegan una vez por semana en embarcaciones que realizan un viaje de 10 a 12 horas navegando, la tarea de sobrevivir se convierte en una misión dantesca.

Esto es lo que ocurrió con la población y comunidades indígenas de Brillo Nuevo, Nuevo Perú, Boras de Colonia, Puerto Izango, Nueva Esperanza,  Nuevo Porvenir, Tierra Firme, Estirón de Cuzco, Huitotos de Estirón, Huitotos de Pucaurquillo, Boras de Pucaurquillo, Betania, Santa Lucía de Pro y San José de Piri del distrito amazónico de Pebas, quienes aturdidos por la escasez de recursos, la subida de precios por los insumos y la creciente suma de decesos por el virus mortal, se vieron acorralados entre perecer de hambre o por la enfermedad. No obstante, encontraron una salida en aprovechar de lo que la naturaleza de sus bosques les ofrecía, los cuales afortunadamente se encuentran en el área de Conservación Regional(ACR) Ampiyacu Apayacu(creada en el 2010 a petición de las comunidades y el Gobierno Regional de Loreto con aprobación de SERNANP) la cual cuenta con aproximadamente 207 especies de peces, 335 especies de aves y 70 especies de mamíferos; así fue como dejaron de utilizar gas para cocinar y en su lugar emplearon leña de diferentes especies maderables, optaron por alimentarse entonces de recursos del bosque, animales y peces del río, que no escasearon. [1][2]

Ahora bien, esto no habría sido posible de no haberse cuidado y mantenido el frágil ecosistema de la zona, trayendo como consecuencia no solo la pérdida de incontables especies de flora y fauna, sino también las vidas humanas de pueblos enteros, y con ello la pérdida de los últimos vestigios de cultura e identidad peruano selvática; afortunadamente gracias al establecimiento del área de conservación, el manejo forestal y silvestre de la Federación de Comunidades Nativas del Río Ampiyacu(FECONA) desarrollado junto a los técnicos del Instituto del Bien Común(IBC)[3] y los habitantes locales, se pudo expulsar a los responsables de la deforestación, caza y pesca desmedida e ilegal, y colecta casi industrial de frutos silvestres, y así conservar el ambiente que pudo proveerles en estos tiempos de crisis.

Referencias:

[1] El Comercio(2021). Perú: bosques de comunidades indígenas salvan a poblaciones de Loreto durante la pandemia. Recuperado el 04 de febrero del 2021 de  https://elcomercio.pe/tecnologia/ecologia/peru-bosques-de-comunidades-indigenas-salvan-a-poblaciones-de-loreto-durante-la-pandemia-noticia/?ref=ecr

[2]Mongabay Latam(2021) Perú: bosques de comunidades indígenas salvan a poblaciones de Loreto durante la pandemia. Recuperado el 04 de febrero del 2021 de  https://es.mongabay.com/2021/02/bora-comunidades-indigenas-loreto-bosque-pandemia-peru/

[3]Instituto del Bien Común(2019) Gobierno Regional de Loreto destaca labor de comunidades nativas en el manejo forestal y de fauna silvestre. Recuperado el 04 de febrero del 2021 de  https://ibcperu.org/gobierno-regional-de-loreto-destaca-labor-de-comunidades-nativas-en-el-manejo-forestal-y-de-fauna-silvestre/