Cada 17 de junio , desde el año 2005 se celebra en el mundo el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos. Esta fecha es importante porque nos brinda una oportunidad única para recordar que se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación a todos los niveles [2]. Pero, ¿qué es la desertificación? es la degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, como resultado de diversos factores como las actividades humanas y las variaciones climáticas [1]. Particularmente en el Perú, este problema influye en la seguridad alimentaria y en la pobreza de las zonas afectadas por la desertificación, refiriéndose el desarrollo de prácticas de manejo sostenible de las tierras, como la reforestación, forestación, siembra y cosecha del agua, microreservorios, riego tecnificado, captación de agua de neblina, entre otros. Ello significa que este problema ambiental no afecta a todas las personas de igual manera, sino en especial a las personas más vulnerables del territorio. 

En todo el mundo, aproximadamente 3.6 mil millones de hectáreas están afectadas por la desertificación, que representa el 25% de la superficie terrestre [1]. Además, Hasta el 44 por ciento de las tierras de los sistemas agrícolas del mundo se encuentran en zonas áridas, y en ellas vive el 30 por ciento de la población mundial, abarcando más de 100 países. Ello se integra con otro problema que es la inmigración debido a que las personas se ven desplazadas de su lugar de origen por la falta, principalmente, de alimentos. En ese sentido, el problema de la desertificación afecta a todas las naciones incluso las que se ven en menor medida afectadas directamente por la desertificación puesto que podrían ser y son en muchos casos los principales lugares a donde llegan los desplazados. 

A medida que aumenta la demanda de alimentos, piensos y fibras para obtener papel, energía, prendas de vestir y para otros usos, disminuye  la productividad de las tierras cultivables y esta realidad se ve agravada, a su vez, por el cambio climático. De esta manera, no era posible pensar en la desertificación como un fenómeno aislado sino como un problema que interactúa y se ve agravado por otros grandes problemas socioambientales.

Para el año 2021 el tema central de la campaña de este día es “Suelo sano = gente sana” con Costa Rica como país anfitrión, el cual tiene como objetivo fundamental transformar las tierras degradadas en tierras sanas. Por lo tanto,  los compromisos actuales de más de un centenar de países, ya acordados con motivo del comienzo del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, concretan la restauración de cerca de 800 millones de hectáreas-comparable en tamaño a la superficie de China- a lo largo de los próximos 10 años. En consecuencia, solo si restauramos las tierras afectadas por la actividad del hombre en la naturaleza y empezamos a crear e idear nuevas formas de producción sostenibles es posible que le devolvamos la vida al planeta. 

Referencia:

[1] Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. (2017, 17 junio). Dirección General de Cambio Climático y Desertificación. https://www.minam.gob.pe/cambioclimatico/2017/06/17/dia-mundial-de-lucha-contra-la-desertificacion-y-la-sequia/

[2]  United Nations. (s. f.-b). Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y a Sequía | Naciones Unidas. Recuperado 10 de junio de 2021, de https://www.un.org/es/observances/desertification-day