El 23 de enero del presente año llegó una Misión de las Naciones Unidas ante el pedido de apoyo con respecto al derrame de petróleo producido el 15 de enero en la refinería La Pampilla. Es así que el 18 de febrero, casi un mes después de su llegada y en colaboración con el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, del Gobierno de Noruega y del Mecanismo de las Naciones Unidas de Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres (UNDAC), han presentado el Reporte de Misión en el que detallan los hallazgos, observaciones y recomendaciones tras su evaluación. Así, la misión y el reporte buscan asesorar a las autoridades para coordinar y actuar adecuadamente ante esta emergencia y realizar un planteamiento de acciones efectivas ante futuros eventos como el derrame del 15 de enero [1]. 

El reporte se desarrolla en torno a tres puntos claves: evaluación de impacto ambiental; evaluación del impacto humanitario y socioeconómico y compromiso ante las poblaciones afectadas; y coordinación de la respuesta. Entre los cuales se señala que el Gobierno inicialmente tuvo dificultad para determinar el mejor mecanismo de actuación y respuesta ante un evento de tal magnitud [2]. Si bien también señalaron que a los 12 días de sucedido el derrame ya se había recogido la parte más gruesa del petróleo, también resaltaron que las técnicas utilizadas para la limpieza eran inadecuadas, por lo que resultaron más perjudiciales [3]. 

Además, con respecto al segundo punto, se evidenció que hubo varias dificultades para atender las necesidades de las poblaciones afectadas, y que la respuesta ante ellas fue muy desorganizada. Las familias y comunidades no han recibido información sobre el impacto del derrame ni ayudas humanitarias [3]. Aunque el Estado es el encargado de realizar  las coordinaciones con la empresa responsable para ayudar a los afectados, la desconfianza ha generado que las mismas familias sean quienes intenten coordinar con la empresa en busca de algún apoyo. 

Entre las recomendaciones se encuentra la elaboración, en los próximos 6 meses, de un plan de contingencia nacional como mecanismo de respuesta rápida  ante derrames ambientales de similar magnitud, al que las diversas entidades deberán adaptarse [1]. Asimismo, el reporte recomienda establecer un plan de comunicación intersectorial para informar a la población afectada de manera regular y adecuada sobre los avances de limpieza, impacto de las afectaciones y riesgos, acciones y planes de recuperación y asistencia humanitaria [3].

Referencias:

[1] SPDA Actualidad Ambiental. (2022). Derrame de petróleo: Naciones Unidas emitió informe por vertimiento del crudo en mar peruano. https://www.actualidadambiental.pe/derrame-de-petroleo-naciones-unidas-emitio-informe-por-vertimiento-del-crudo-en-mar-peruano/ 

[2] Perú21. (2022). Unidad de Emergencias Ambientales de Naciones Unidas emitió informe de la emergencia | Repsol. https://peru21.pe/lima/derrame-de-petroleo-unidad-de-emergencias-ambientales-de-naciones-unidas-emitio-informe-de-la-emergencia-repsol-rmmn-noticia/ 

[3] El Comercio. (2022). Los errores que detectó la ONU en la atención del derrame de Repsol. https://elcomercio.pe/lima/derrame-de-petroleo-de-repsol-los-errores-que-detecto-el-informe-de-la-onu-en-la-atencion-de-la-emergencia-la-pampilla-ventanilla-mar-de-lima-noticia/