Autor: Nilda Carranza
Cuando pensamos en incorporar un perro o gato a nuestra familia, la primera pregunta suele ser sencilla: ¿adoptar o comprar? Pero detrás de esa decisión existe una pregunta mucho más importante: ¿Estamos preparados para hacernos responsables de una vida?
En el Perú, la adopción convive con otras formas de incorporar animales a los hogares. Sin embargo, alrededor de esta decisión también existe una problemática que muchas veces permanece fuera de nuestra vista: el comercio ilegal de animales.
En enero de 2025, un operativo realizado en el jirón Ayacucho permitió rescatar 56 cachorros, además de gatos y conejos, que eran comercializados ilegalmente. Los animales fueron trasladados para recibir atención y pasar por un proceso previo a su adopción.
Detrás de cada animal comercializado existen condiciones que no siempre conocemos. ¿De dónde viene? ¿Cómo fue criado? ¿En qué condiciones permaneció antes de llegar a nosotros? ¿Su venta forma parte de un comercio legal y responsable?
Son preguntas que pocas veces hacemos cuando vemos únicamente al animal que queremos llevar a casa. Por eso, hablar de adopción no debería reducirse a enfrentar dos opciones como si fueran simplemente opuestas. También debemos hablar de responsabilidad.
Adoptar puede significar darle una segunda oportunidad a un animal que necesita un hogar. Pero la responsabilidad comienza incluso antes de abrirle la puerta de nuestra casa. Implica saber si contamos con el tiempo, el espacio y los recursos necesarios para acompañarlo durante toda su vida.
Y si una persona decide adquirir un animal, también tiene la responsabilidad de conocer su procedencia y evitar contribuir al comercio ilegal o a prácticas que puedan poner en riesgo su bienestar. Porque el compromiso no termina cuando el animal llega a casa.
Adoptar no es solamente rescatar. Comprar tampoco debería significar mirar hacia otro lado. La tenencia responsable implica esterilizar, atender, educar, prevenir y permanecer presentes durante todas las etapas de su vida. También implica reconocer que nuestras decisiones tienen consecuencias que van más allá de nuestra propia casa.
Desde organizaciones juveniles como Huellitas PUCP, podemos involucrarnos de distintas maneras: visitar albergues, apoyar campañas de esterilización, participar en voluntariados, sensibilizar sobre la adopción y promover el bienestar animal.
No todos podemos hacer lo mismo. Pero todos podemos hacer algo. Porque cada decisión que tomamos frente a los animales también dice algo sobre la sociedad que queremos construir.
Al final, quizá la pregunta no sea solamente “¿adoptar o comprar?”. La verdadera pregunta es: ¿qué estamos dispuestos a hacer para que un animal tenga una vida digna?
Bibliografía:
Compañía Peruana de Estudios de Mercados y Opinión Pública. (2018). Tenencia de mascotas en los hogares a nivel nacional (Market Report N.º 08). CPI. https://cpi.pe/images/upload/paginaweb/archivo/26/mr_mascotas_201808.pdf
