Escrito por Fiorella Almanza, miembro del Consejo Editorial de Conexión Ambiental

En el Perú se goza de una biodiversidad única gracias al ecosistema de la Amazonía. Acorde al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Perú forma parte de las “superpotencias de la biodiversidad”, lo que quiere decir que nos encontramos entre los seis países con más índices de biodiversidad en el mundo [1]. Sin embargo, a día de hoy existen una serie de peligros que pueden afectar nuestra biodiversidad, sobretodo en un ecosistema tan frágil y expuesto a amenazas como la selva peruana. A lo largo de la Amazonía peruana, existen una serie de amenazas como la minería ilegal, quema de bosque y caza furtiva de especies. Cabe resaltar que también existen amenazas legalizadas como la construcción hostil de carreteras (eg. IIRSA Sur) y tala de timbre, la cual consiste en tala masiva de árboles con el fin de fabricar leña de cedro [2]. Es innegable que existen ciertos lugares en la Amazonía que se encuentran más amenazados que otros, sea porque son más ricos en especies que son codiciadas por cazadores furtivos o porque poseen minerales atractivos para aquellos que quieren extraerlos arbitrariamente y sin cumplir protocolos ambientales para minimizar y mitigar los daños que se puedan causar. Por ese motivo, se dio la creación de dos figuras jurídicas importantes para proteger ciertas secciones de ecosistemas vulnerables: Reservas Nacionales y Parques Nacionales. 

Pese a que el fin principal de ambas figuras es el de preservar, existen ciertos detalles que las diferencian y ofrecen distintos tipos de protección, estudio, e intangibilidad. Por un lado, se encuentran los Parques Nacionales, los cuales ofrecen una intangibilidad absoluta donde las visitas solo se pueden hacer si se realizan con fines educativos, científicos, recreativos y culturales; asimismo, toda visita debe ser regulada por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP). Por otro lado, las Reservas Nacionales siguen manteniendo la intangibilidad pero existe mayor flexibilidad en su tratamiento y pueden ser visitadas por una serie más amplia de razones, como turismo y utilización de ciertos recursos que no perjudiquen al ecosistema [3]. Las grandes preguntas que surgen a partir de este punto son: ¿Cuáles son las problemáticas y legislación que ha autorizado la creación de Parques y Reservas Nacionales en determinadas zonas? y ¿Cómo se están preservando estos lugares ante el incremento de actividad de intromisión humana en la Amazonía? En el siguiente artículo, se presentarán tres estudios de caso donde se evaluará la preservación actual de estos espacios naturales, así como los motivos que llevaron a su establecimiento como zonas intangibles. Finalmente, se discutirá si la protección a estas áreas naturales se ha dado a raíz de iniciativa de políticas estatales o por la intensificación de movimientos sociales ambientalistas.

En primer lugar, se procederá a la evaluación y análisis del primer estudio de caso concerniente al Parque Nacional del Manú. ubicado en Cusco y Madre de Dios. Acorde a la información proporcionada por el SERNANP, este Parque Nacional es el más grande registrado hasta la fecha, con un total de 1 716 295 hectáreas. Asimismo, cuenta con un índice alto de biodiversidad tanto de flora como de fauna, y en esta área natural se encuentra una riqueza particular de especies endémicas como los guacamayos. Del mismo modo, este Parque es único porque a lo largo de su territorio se encuentran diversos ecosistemas, ya que hay secciones ubicadas en ecosistemas de puna y otros en regiones de selva alta y baja [4]. Por lo tanto, se encuentra una gran diversidad de especies propias de los distintos ecosistemas que este Parque Nacional alberga, y se considera que es de interés nacional la protección de la biodiversidad del mismo. Por consiguiente, desde la década de 1970 goza de protección como Parque Nacional y por ende, es ilegal cualquier extracción o actividad lucrativa que involucre daños al medioambiente en esta área [5]. De este modo, con toda la protección jurídica de la que esta área goza, se ha elogiado que durante la era contemporánea existen comunidades nativas que viven en paz y se sigue estudiando el legado arqueológico y el potencial botánico que puede llegar a tener este Parque Nacional [6]. 

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que han pasado cerca de 43 años desde que se creó legalmente el Parque Nacional del Manu ¿Es realmente respetada esta figura jurídica con la que protegen a esta área natural? Es discutible, puesto que a lo largo de los años se han denunciado diversas actividades ilegales que ocurren en esta área, asimismo, también se han realizado ampliaciones de protección para el Parque Nacional con el fin de asegurar su intangibilidad. En primer lugar, la Ley N° 26834 de Áreas Naturales Protegidas, acompañada del Decreto Supremo N° 045-2002-AG que amplía el Parque Nacional del Manu estipulan que no se pueden realizar actividades lucrativas ajenas a los pueblos indígenas residentes utilizando los recursos del Parque [7]. Por ende, podemos concluir que el Parque goza de protección especial sobre la base del marco normativo, no obstante, se ha observado que se desarrollan actividades de minería ilegal en el Parque Nacional del Manu. 

Es importante tomar en cuenta que la minería ilegal no solo es contaminante, sino que para ponerla en práctica es necesario deforestar grandes áreas de bosque; lo que causa directamente la pérdida de hábitat de varias especies en selva alta y selva baja [8].  Cabe resaltar que la minería ilegal, aparte de ser ilegal per se por el hecho de extraer recursos, contamina más que la minería legal ya que no dispone de forma segura de los químicos empleados y utiliza maquinaria hostil con el suelo selvático [9]. No solo existen zonas deforestadas a causa de esta actividad, sino que también se ha reportado que existen trazos de mercurio dentro del organismo de varios cardúmenes de peces como doncellas y bagres en el Río Manu, y estas especies son consumidas por los miembros de pueblos indígenas. 

Los Parques Nacionales se pueden salvaguardar, recuperar y proteger de manera más eficaz ya que existe una legislación precisa (véase Ley N° 26834) acerca de qué zonas necesitan más protección y zonas que pueden ser usadas para recreación. En ese sentido, el daño ambiental producido en el Parque Nacional del Manu no se suele registrar en la zona restringida, la cual comprende el 84.95% del mismo. La fragilidad, tiempo de sucesión y densidad de especies endémicas y/o en peligro de extinción es el motivo por el que esta amplia zona se encuentra protegida. Asimismo, un 0.92% se encuentra suscrito como zona en recuperación, estas zonas son preservadas por comunidades indígenas y puestos de vigilancia, ya que han sido previamente depredadas sea por deforestación o minería ilegal. Sin perjuicio de lo anterior, únicamente 5 000 hectáreas del Parque se encuentran registradas como zona recreativa, lo que significa que dicha zona podría encontrarse en un peligro constante a ser depredada por caza ilegal, minería y tala es mínima. 

De esta forma, se preserva la biodiversidad de especies propias de dos ecosistemas distintos, como la puna y selva alta, en la zona restringida, al no estar expuestas a peligro de caza o pérdida de hábitat. Cabe resaltar que, aquellas zonas damnificadas por actividades ilegales son recuperadas y rehabilitadas de forma prioritaria, por lo que se ve que los entes del Estado hacen lo posible por asegurar que el hábitat de las distintas especies animales y la flora única de este ecosistema no se vean afectadas en una gran magnitud [10]. Por ende, ante la mayor aparición de peligros ambientales durante la era contemporánea, las autoridades ambientales actúan de manera más cercana con el fin de preservar el hábitat y nuestra biodiversidad privilegiada, la cual habita en una de las áreas ambientales más expuesta a amenazas lucrativas y extractivas.

Por otro lado, se analizarán dos Reservas Nacionales que, evidentemente, aún siguen siendo protegidas por el Estado pero no cuentan con el grado de protección y restricciones para su uso con el que cuenta el Parque Nacional del Manu. Pese a que su condición de Reserva Nacional no las exime de protección, los sucesos de extracción de recursos que ocurren en estas áreas y que pueden llegar a perjudicar el hábitat de varias especies endémicas del Amazonas no suelen ser tratados con la urgencia con la que se trata a un Parque Nacional. Primero, se analizará el caso de la Reserva Nacional de Tambopata Candamo ubicada en el departamento de Madre de Dios [11]. Esta es una reserva emblemática de la Amazonía peruana, ya que alberga a diversas especies de flora y fauna netas del ecosistema de selva húmeda. A lo largo de sus 274 690 hectáreas, existen varios hábitat de especies endémicas de la selva, como la collpa El Chuncho donde residen guacamayos y espacios acuáticos que son paradero de aves migratorias [12]. 

Sin embargo, acorde a las figuras legales, las Reservas Nacionales no gozan de los mismos derechos que un Parque Nacional, ya que el rango de actividades permitidas es mucho más amplio en una Reserva Nacional puesto a que se pueden considerar actividades extractivas o humanas si éstas son necesarias. No obstante, toda actividad debe ser consultada con los pueblos aledaños para asegurar que no se vulnere ningún derecho fundamental [13]. En el caso de Tambopata Candamo, se realizan actividades que extraen y utilizan recursos de la Reserva como la tala del timbre y la construcción de un trecho de la carretera Interoceánica Sur, una carretera que conecta a Perú con Brasil y el Atlántico. 

Además, la minería ilegal es un problema arraigado en toda la región amazónica y este problema ha afectado a la Reserva mediante las actividades que se desarrollan en “La Pampa”, una zona donde se desarrolla la minería ilegal a gran escala [14]. A diferencia de la protección y cuidado que se tiene con un Parque Nacional que ha sido vulnerado o que ha sufrido afectaciones en su ecosistema, la acción no es inmediata en el caso de una Reserva Nacional, puesto que las actividades extractivas están autorizadas acorde a ley, y una denuncia por daño ambiental toma más tiempo en ser investigada y procesada. 

Pese a que los procesos de denuncia son largos, ello no significa que el Estado no emprenda ninguna acción para salvaguardar el ecosistema y la biodiversidad amazónica, puesto que existen políticas públicas ambientales como la Operación Mercurio y la ampliación de la Zona Reservada en Tambopata Candamo [15]. Por ello, se puede encontrar interés por parte del Estado en el salvaguardo de la Reserva Nacional y por ende la biodiversidad que existe en esta área. Las políticas públicas ambientales orientadas a esta zona natural están en funcionamiento y en vías de consolidación, al ser una Reserva Nacional más pequeña en tamaño, es más fácil mantener las amenazas bajo control. Éste no es el caso de Pacaya Samiria, dado que, al tener una mayor superficie territorial, se encuentra en mayor peligro a ser afectada por amenazas debido a que no es fácil para las autoridades rastrear los móviles y grupos que cometen faltas en dicha Reserva Nacional.

En efecto, el caso de la Reserva Nacional Pacaya Samiria es particular. En primer lugar, esta reserva está localizada en el departamento de Loreto y se encuentra entre las provincias de Requena, Alto Amazonas y Ucayali. Con una superficie de 2 080 000 hectáreas, esta es la reserva más grande que existe en el Perú y, por ende, la que contiene mayor cantidad de especies y hábitats. Cabe destacar que, a diferencia del Parque del Manu, no se tiene una diversidad tan amplia de ecosistemas ya que solo se aprecian áreas propias de la Amazonía [16]. En esta Reserva Nacional habitan especies en peligro de extinción como el guacamayo rojo, delfín rosado y caimán negro, los cuales se encuentran alojados en secciones específicas como ciertas áreas de bosque y acuáticas donde permanecen libres de perturbaciones en circunstancias normales. De la misma manera, es resaltable que en Pacaya Samiria se encuentra una gran biodiversidad de especies acuáticas como distintos tipos de peces, nutrias gigantes y lobos de ríos. Más allá de la flora, en esta Reserva Natural se tiene a la biodiversidad de fauna como el mayor atractivo. No obstante, esta diversidad se encuentra en peligro a causa de la tala de timbre y caoba, hábitat de las comunidades de guacamayos rojos como los Ara Chloropterus. En adición a lo anterior, a causa de la migración que se dio a Loreto a partir de la década de 1970, la creación de parcelas agrarias ha causado que varias especies animales pierdan su hábitat o recursos necesarios para su subsistencia, llegando a condiciones críticas y pérdida de población [17].

A raíz de las actividades ilegales que han perjudicado a la biodiversidad de la reserva de forma sistemática a lo largo de los años, se han dado una serie de medidas para contrarrestar, prevenir y mitigar el daño que se ha hecho a la Reserva Nacional Pacaya Samiria. En primer lugar, se está desarrollando una política de Planificación para la Conservación de Áreas desarrollada por la Organización No Gubernamental (ONG) The Nature Conservancy. Mediante esta política, se proyecta mitigar los daños causados a las especies fáunicas vulnerables a causa de la pérdida de su hábitat o su caza furtiva con ayuda de las personas que residen en zonas aledañas. 

Así, también se contempla mantener tales zonas libres de toda clase de perturbaciones, con miras a asegurar comunidades sanas y prósperas con un ambiente óptimo para su longevidad [18]. Es preciso mencionar que los propios pescadores artesanales de la región están implementando planes para poder pescar sin causar perjuicios a las comunidades de peces en peligro de extinción [19]. Cabe dar a notar que gran parte de las políticas ambientales que se están realizando en esta importante reserva parten de ONGs y del sector privado: únicamente se ve un trabajo conjunto con el Estado y pescadores artesanales para las políticas pesqueras. Tomando en cuenta la biodiversidad existente, las amenazas sistemáticas y presencia de especies en peligro de extinción, no se puede dejar de instar al Estado a que tenga un rol más participativo y protagónico en la protección de la mayor cantidad de áreas posibles. 

La existencia de figuras legales que declaren la protección de cierta área natural no implica que se proteja activamente esta área de los peligros y amenazas existentes. Durante la última década, se ha observado cómo la población, el Estado y las autoridades han cobrado un rol más participativo dentro de la protección ambiental a áreas naturales que albergan a una gran cantidad de especies de flora y fauna. Al tener un gran índice de diversidad en la Amazonía peruana, es deber de la población poder promover y concientizar acerca de la minimización de amenazas en estas áreas.

En conclusión, evaluando lo que significan los Parques y Reservas Nacionales para la biodiversidad de nuestro país, como ciudadanía debemos seguir amparando y promoviendo políticas públicas destinadas a la conservación de los ecosistemas más vulnerables, incluyendo a los seres vivos que habitan en ellos. Durante esta última década, se han dado cambios mayúsculos en las políticas sociales y ambientales con la cooperación de la población. Con base en el aporte de la sociedad civil se podrá multiplicar y superar con creces los avances realizados en estos últimos diez años y, así, llegar a hacer realidad la protección absoluta que ofrecen las figuras legales. 

Bibliografía:

[1] Andina (2011). PNUD: Perú es uno de los seis países del mundo con mayor biodiversidad y representa el 22% del PBI. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020 en: https://andina.pe/agencia/noticia-pnud-peru-es-uno-los-seis-paises-del-mundo-mayorbiodiversidad-y-representa-22-del-pbi-379513.aspx#:~:text=El%20documento%20se%C3%B1ala%20que%20el,diversidad%20existente%20en%20el%20mundo

[2] World Wide Fund for Nature (2016). Las seis grandes amenazas del Amazonas. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020 en: https://www.wwf.org.co/que_hacemos/campanas/las_seis_grandes_amenazas_del_amazonas.cfm

[3] Instituto Nacional de Estadística (2003). Áreas Naturales Protegidas. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020 en: http://proyectos.inei.gob.pe/web/BiblioINEIPub/BancoPub/Est/Lib0351/CAP1-3.HTM

[4] Servicio Estatal de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (2018). Áreas naturales protegidas de administración nacional con categoría definitiva. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020 en: https://www.sernanp.gob.pe/documents/10181/165150/LISTADO+ACTUALIZADO+ANPYaguas.+xls.pdf/740a399f-ef52-45f5-a886-05e67917cf4b

[5] Instituto Nacional de Estadística (2003). op.cit

[6] SPDA Actualidad Ambiental (2019). ¿Cómo sería el Manu de no ser un parque nacional?. Recuperado el 1 de Setiembre de 2020 en: https://www.actualidadambiental.pe/opinion-como-seria-el-manu-de-no-ser-un-parque-nacional/

[7] LegislaciónAmbiental.pe (2002). Decreto Supremo N° 045-2002-AG. Recuperado el 2 de Setiembre de 2020 en: https://legislacionanp.org.pe/amplian-el-parque-nacional-del-manu/

[8] Gonzales, Gilmer (2018). Análisis multitemporal de la deforestación y pérdida de cobertura boscosa en la Provincia de Manu, 2000 – 2016. Recuperado el 3 de Setiembre de 2020 en: http://repositorio.unfv.edu.pe/handle/UNFV/2277

[9] Servindi (2018). Captan imágenes de zonas afectadas por minería ilegal en Madre de Dios. Recuperado el 3 de Setiembre de 2020 en: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/28/08/2018/muestran-fotos-y-videos-sobre-deforestacion-por-la-mineria-ilegal

[10]  Servicio Estatal de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (2012). Parque Nacional del Manu: Plan Maestro 2013-2018. Recuperado el 3 de Setiembre de 2020 en: http://old.sernanp.gob.pe/sernanp/archivos/biblioteca/planes_maestros_2014/Plan%20Maestro%202013-2018%20PN%20Manu%20ver%20pub.pdf

[11]  Servicio Estatal de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (2010). Reserva Nacional Tambopata. Recuperado el 3 de Setiembre de 2020 en: https://www.sernanp.gob.pe/tambopata

[12] Andina (2018). Reserva Nacional Tambopata: una mirada al paraíso de Madre de Dios. Recuperado el 4 de Setiembre de 2020 en: https://andina.pe/agencia/noticia-reserva-nacional-tambopata-una-mirada-al-paraiso-madre-dios-724145.aspx

[13] Instituto Nacional de Estadística (2003) op.cit.

[14] Rumbo Minero (2019). Madre de Dios: la deforestación por Minería Ilegal en la Pampa se redujo en un 92%. Recuperado el 4 de Setiembre de 2020 en: https://www.rumbominero.com/noticias/mineria/madre-de-dios-la-deforestacion-por-mineria-ilegal-en-la-pampa-se-redujo-en-92/

[15] Andina (2019). Se fortalece la vigilancia y protección de la Reserva Nacional Tambopata para erradicar la minería ilegal en Madre de Dios. Recuperado el 5 de Setiembre de 2020 en: https://www.gob.pe/institucion/minam/noticias/28073-se-fortalece-vigilancia-y-proteccion-de-reserva-nacional-tambopata-para-erradicar-mineria-ilegal-en-madre-de-dios

[16] Servicio Estatal de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (2018). op.cit

[17] The Nature Conservancy (2015). Parques en Peligro: Pacaya-Samiria. Recuperado el 6 de Setiembre de 2020 en: http://expomaquinarias.com/espanol/dondetrabajamos/sudamerica/peru/areaprotegida/pacaya.html

[18] Centro de datos para la conservación: Universidad Agraria La Molina (2012). Diseño de un Plan de Monitoreo para la Salud de la Biodiversidad en la Reserva Nacional Pacaya – Samiria. Recuperado el 7 de Setiembre de 2020 en: http://cdc.lamolina.edu.pe/Descargas/ANPs/DisenhoPlanMonitoreoRNPS.html

[19] The Nature Conservancy (2015). op.cit