Un hogar no debería sentirse como abandono

Autor: Esteban Flores

Cuando pensamos en abandono animal, probablemente imaginamos a un perro o gato dejado en la calle. Sin embargo, el abandono también puede ocurrir de formas mucho más silenciosas. Un animal puede permanecer detrás de una puerta, dentro de una vivienda o en un terreno cerrado y, aun así, encontrarse en una situación de abandono.

La Ley N.° 30407 establece que el abandono también comprende aquellas situaciones en las que un animal de compañía queda bajo responsabilidad de una persona que no atiende sus necesidades básicas de alimentación, refugio o asistencia médica. Es decir, no hace falta que un animal termine en la calle para que sus necesidades estén siendo desatendidas.

Un caso ocurrido recientemente en Los Olivos muestra hasta dónde puede llegar esta problemática. El 18 de julio de 2026, más de 30 perros fueron rescatados de una vivienda donde permanecían hacinados, en condiciones insalubres y con signos de desnutrición. Según vecinos citados por La República, la situación había sido denunciada desde 2023.

Casos como este nos obligan a mirar nuevamente aquello que muchas veces hemos aprendido a normalizar. Que un animal tenga un techo no significa necesariamente que tenga un hogar. Que reciba comida ocasionalmente tampoco significa que sus necesidades estén siendo atendidas.

Un animal necesita más que sobrevivir.

Necesita alimentación adecuada, atención veterinaria, un espacio seguro, compañía, cuidados y condiciones que le permitan desarrollarse de acuerdo con sus necesidades. Y cuando una persona decide hacerse responsable de un animal, ese compromiso no debería desaparecer cuando llegan las dificultades, la enfermedad o la vejez.

Por eso, prevenir el abandono también significa actuar antes de que ocurra. Implica pensar si tenemos el tiempo, el espacio y los recursos necesarios antes de incorporar un animal a nuestra vida. También implica promover medidas como la esterilización para prevenir camadas no planificadas y futuros casos de abandono.

Las autoridades y las organizaciones cumplen un papel importante frente a estas situaciones, pero la prevención también comienza en nuestros propios hogares. Porque el abandono no siempre hace ruido. A veces ocurre detrás de una puerta cerrada, en un patio donde nadie mira o en una casa donde todos creen que el animal está bien porque todavía tiene comida. Y quizá por eso mismo debemos aprender a mirar un poco más allá.

Cuidar a un animal no es simplemente mantenerlo bajo nuestro techo. Es permanecer presentes cuando más nos necesita.
Bibliografía: 

Bibliografía:

Brenes, J. (2026, 11 de enero). El maltrato animal: una realidad que debemos cambiar. Veterinaria Dr. Brenes. https://www.veterinariadrbrenes.com/cuadros-curiosos/el-maltrato-animal-una-realidad-que-debemos-cambiar/ 

Nomberto, I. (2026, 18 de julio). Vecinos de Los Olivos rescatan a 30 perros desnutridos de una vivienda: autoridades conocían el caso desde 2023. La República. https://larepublica.pe/sociedad/2026/07/18/vecinos-de-los-olivos-rescatan-a-30-perros-desnutridos-de-una-vivienda-autoridades-conocian-el-caso-desde-2023-1388232

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